Despedirme de las cosas

 Hola Luas.

Si llegaste a este espacio es porque quizás tenemos algo en común. A mí me gusta cuidar mis cosas y guardarlas por mucho tiempo, pero, no soy acumuladora. Creo que los espacios deben estar libres de paso con aire y vista qué luego pueda variar. Por eso combino ese placer del cuidado de las cosas con renovar el ambiente. Aún así, es muy triste despedirse de aquellos objetos que por un tiempo me ayudaron, me salvaron o me gustaron por unos instantes llenándome de algarabía de satisfacción contra el estrés del día a día. ¿A quién no le gusta ir de compras? Pues a mí me empezó a gustar, más en Lima por ser una ciudad altamente consumista, donde por todos lados volteas y alguien te está vendiendo algo si no es comida, un artículo o como le digo a veces chucherías. Volviendo al sentimiento... Ya algunas ocasiones he tenido que tirar algunas cosas, desprenderme de ellas. O donándolas o empaquetándolos para una buena persona en la calle con la fe de que le sirva. Pero creo que me gustaría hacer algo más serio,y menos visto como chatarrezco. Pensaba en un trueque pero encontrarles un intercambio justo podría ser difícil y lo que me gusta es experimentar esa transformación de volver a empezar; a la vez creo que el que lo necesite también podría tener mayor accesibilidad hacia los que cumplieron con el papel de apreciados objetos.

Me releo y quizás negarme como acumuladora me convierta en una, pero es algo que intento no ser, por ello creo que no lo soy. Soy como una luna cambiante que desea cambios y a la vez dar ese abrazo de despedida a esos buenos recuerdos. Quizás lo que venga sea mejor o vaya al chanchito por un nuevo lugar donde seguir viendo esa Luna. 

Sobre el nombre, es obvio, pero lo contaré en otra oportunidad.


Gracias por llegar hasta aquí.


Si puedes déjame un comentario sobre lo que empecé hoy a escribir.

Comentarios